Antes de emprender cualquier oficio, el candidato que lo va a desempeñar
recibe instrucciones o estudia la técnica del oficio. El único oficiante que
emprende su cometido totalmente a ciegas es el ser humano, ¡al lanzarse a la máxima
tarea de vivir! Sin brújula, compás o diseño, sólo equipado con el material
secundario y sin nociones de preparación básica es lanzado al laberinto... ¡y
ojalá que no incurra en el mal!
Hay vidas que transcurren entre la opulencia y las satisfacciones. Otras
transcurren en la miseria. Las hay que se inician con todas las ventajas de la
educación, la ciencia, la medicina, la religión y todas las previsiones que
pueden idear el afecto y la fortuna, ¡y las persigue un atajo de calamidades!
¿A qué se debe la colección de diferencias?
La Primera Ley de la Creación es la siguiente: lo que piensas se manifestará. No solamente en tu cuerpo y tu
carácter. En lo exterior. En lo material. En tus condiciones. En lo que te
ocurre. TU PROPIO CONCEPTO ES LO QUE TÚ VES SUCEDER.
Si tienes formado el
concepto de que la salud es el estado natural del hombre, eres de constitución
saludable hagas lo que hagas. Si tu concepto es que la riqueza es inevitable,
serás siempre rico. Si consideras que tu destino es la pobreza, los accidentes,
la muerte, los achaques de la vejez, la mala o buena suerte, ser víctima de la
maldad o merecedor de todo lo mejor, la lucha constante o la plenitud sin
esfuerzo; lo que quieras que tú esperes normalmente, o aquello con que tú
cuentas en mal o en bien, ésa es la condición en que vives o verás
manifestarse.
No se está Jamás
consciente de la mayoría de estos conceptos. Ellos se forman involuntariamente
cuando se ignoran las leyes de la creación. Estas constituyen la brújula, el
compás y la materia prima con que se debería equipar a un niño antes de
aprender el alfabeto.
Con lo que hasta
aquí has leído, te habrás dado cuenta de que el hombre no es lo que siempre se
ha creído: un corcho en medio de una tempestad, batido aquí y allá según la
ola. Su mundo, sus circunstancias y todo lo que le ocurre en su vida son
creaciones de él y de nadie más, Él es quien ordena. Si su concepto de la vida es
que está en una tempestad y él es un corcho en medio de ella, así será. Él lo
ha ordenado y permitido. Él es el rey de su mundo. Eso es lo que significa
“nacer con libre albedrío”. Libre de escoger entre pensar positivamente o
pensar negativamente. Toda su vida, todos sus logros o sus fracasos, todas las
manifestaciones dependen del concepto que tengan' establecido en el
Subconsciente. Hoy sabemos que lo que pensamos a menudo pasa al Subconsciente y
se radica allí actuando como reflejo. La psicología lo ha comprobado. La
metafísica y la filosofía ahondan mucho más en la mecánica expresada pero, como
dije anteriormente, lo expone en una forma tan compleja y enredada que casi no
es posible comprenderlo.
Cuando el pobre ser
humano se ve envuelto en los efectos de su ignorancia; cuando ha producido
alguna calamidad que lo tortura, se vuelve hacia Dios y le suplica que lo libre
del sufrimiento. La experiencia diaria nos comprueba que a veces “Dios atiende”,
pero otras veces no, Cuando Dios no atiende, el pobre ser humano es consolado
por sus familiares y amigos con las siguientes palabras: “Hay que resignarse
ante la voluntad de Dios.” ¡Como si la voluntad de Dios fuera mala! El mismo
Jesús dijo: “Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad". ¿Y podrá
creerse que Dios esté gozando de su paz celestial impunemente, estando
impregnado de mala voluntad? Vamos a aclarar esta confusión.
La oración es de una
potencia extraordinaria, porque es de un grado altamente positivo. Es dirigir
el pensamiento al propio origen del Bien y del Amor y no existe nada más alto.
Debe manifestarse el Bien instantáneamente. Debe transformar a ojos vista, como
milagro, aquello que necesita transformarse. Pero como la Primera Ley de la
Creación es que el concepto es lo que rige en los asuntos de los hombres; si el
concepto que el suplicante tiene de Dios es que Él es un magnate caprichoso,
lleno de mala voluntad, que manda pruebas y castigos más a menudo que premios y
beneficios, el suplicante verá manifestarse su concepto de Dios. Es tan sencillo
como te lo digo.
“¿Y por qué si Dios es todopoderoso no interviene
para que no suceda esto y aquello y lo de más allá?”, preguntan los hombres.
Porque Dios es Principio. El Principio inquebrantable. Inquebrantable significa
que no varía. Tampoco puede entrometerse a quebrantar los otros Principios que Él
ha creado. Si te creó con libre albedrío, Él es el primero en respetarlo. TÚ
ESCOGES TUS CONCEPTOS, TUS OPINIONES, TUS DESEOS, TUS PENSAMIENTOS; DAS TUS
ÓRDENES Y EL ES EL PRIMERO EN CONSIDERARLOS, AHORA, SI EL POBRE SER HUMANO DEL
CUAL ESTÁBAMOS HABLANDO, ELEVA SU PENSAMIENTO AL PLANO DE Dios (Y ÉSTA NO ES
SINO OTRA FORMA DE LLAMAR A LA ORACIÓN), SI EL SER HUMANO TRATA DE CALMAR SU ANGUSTIA
Y SE OBLIGA A PENSAR EN ALGO BUENO, VERÁ EL MILAGRO QUE PIDE; PORQUE SE HA
QUITADO ÉL MISMO DEL CAMINO. PORQUE HA PUESTO EL PROBLEMA EN MANOS DE Dios, OSEA,
EN EL PLANO DEL AMOR. ESTO SE LLAMA FE.
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Nota: Texto original del #1 BEST SELLER Piensa Lo Bueno y Se te Dará de Conny Méndez- Metafísica Cristiana.
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