Como dije al comienzo, mi empeño es el poner en los términos más
sencillos (a la altura de un ser humano mayor de diez años y de inteligencia
corriente) el significado de los tratados metafísicos, filosóficos, psicológicos
y de simbología religiosa tan oscura para la mayoría y por lo tanto
prohibitivos y desperdiciados en su totalidad, a pesar de que son un tesoro
inapreciable; y nada de los que estoy exponiendo aquí es nuevo. Toda esta dicho,
descubierto y enseñado desde los tiempos más remotos. Solo esta ignorado o mal
comprendido.
En cualquier tratado de Biología encontraras expuesto, en términos técnicos,
lo que ahora te voy a describir en palabras “de a centavo”. Cuando tú frunces
el ceño y amarras la cara, se opera una reacción en la médula cerebral, que
baja junto con el fluido de la columna, se infiltra en el hígado después de
haber pasado hasta allí por medio de un proceso, que llaman “de ósmosis”. Una
vez que ha entrado en el hígado transforma la colesterina en bilis; la bilis
altera el humor poniéndote amargo, y ese mal humor te hace amarrar la cara y
fruncir el ceño. Es un círculo vicioso que te mantiene en el clima “infernal”,
en el cual el mal se encuentra a sus anchas, se! alimenta y crece y atrae todo
lo de su clase que esté flotando por ahí.
Ahora invirtamos el
proceso para ver lo que pasa. Al sentirte con el ceño fruncido y la cara
amarrada, o al pasar por un espejo y constatar tu expresión, oblígate a sonreír
y a relajar esos músculos apretados. Se lo debes a tu salud y a tu alma.
Inmediatamente se transforma el fluido cerebro-espinal. Cuando llega al hígado
actúa como un baño de gracia. Te sientes bien, alegre, respiras profundo, se te
endulza la expresión. Estás en el clima
celestial. Allí no prospera el mal. Huye de él. Allí no ocurre sino lo bueno. Tú
escoges. ¿Vives en el cielo o en el infierno?
“Como es arriba es abajo; como es
abajo es arriba”. Así lo dijo Hermes, para explicar la Segunda Ley de la
Creación, que se llama Principio de Correspondencia. Para nuestros propósitos
basta el ejemplo que te di en los dos párrafos anteriores. Verás que el cuerpo
y el espíritu se complementan. Tienen que andar juntos y actuar conjuntamente.
No podemos divorciarlos. Si el ser humano está feliz, está sirviendo al Ser
Divino. Si el hombre está infeliz se aparta del Ser Divino y por lo tanto no
está sirviendo a Dios, ya que el Ser Divino de cada hombre es una célula de
Dios, o sea, el Hijo de Dios.
Nota: Texto original del #1 BEST SELLER Piensa Lo Bueno y Se te Dará de Conny Méndez- Metafísica Cristiana.
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Nota: Texto original del #1 BEST SELLER Piensa Lo Bueno y Se te Dará de Conny Méndez- Metafísica Cristiana.